NEOCLASICISMO, CRIOLLISMO,ROMANTICISMO

El neoclasicismo o estilo neoclásico fue un movimiento cultural,
artístico y literario que se desarrolló desde mediados del Siglo XVIII
hasta las primeras décadas del siglo XIX, en que después fue sustituido
por el Romanticismo. Su origen viene de la reacción ante los "excesos"
del barroco en el arte y especialmente el abuso decorativo de su última
fase: el rococó. El neoclasicismo significó una vuelta a los contenidos
grecorromanos y se buscaba nuevamente el equilibrio y la armonía entre
los diferentes elementos.
El neoclasicismo en general es la recopilacion de todas las escuelas
literarias en la cual todo el mundo vivia en paz y todos eran lo
suficientemente sabios para asumir su oscurantismo e igualdad.

El neoclasicismo trató de imitar a los griegos y romanos. Su principal
característica es la belleza fría y sin alma. La sátira y la burla
identificaban la prosa y el verso; algunos críticos nombraron esa
literatura como prerrevolucionaria, por su intención y por haber
antecedido a las guerras de la independencia americana. Todo esto se
generó cuando comenzaron las críticas contra las autoridades que
representaban la corona española.

La poesía neoclásica se distinguió principalmente por su lírica de
contenido ligero, con temas sobre el amor, mitología, asuntos bíblicos,
civiles y progresistas. También por el renacimiento de la fábula, el
epigrama y otras composiciones festivas y moralizantes, introducción del
paisaje y de personajes locales, incluyendo la flora y la fauna. Auge
de la poesía patriota, en forma de odas e himnos heroicos, sobre hechos
de las guerras de la independencia.

Además una entrada al léxico poético de voces regionales o populares y
la aparición en el Río de la Plata de la poesía gauchesca, que se
explicará más adelante. Hubo también una poesía revolucionaria, aunque
de valor estético limitado. Ésta celebraba los triunfos de las armas
americanas, enaltecía a los héroes de la guerra, promovía el entusiasmo
nacional y atacaba a España, sus hombres y sus actos. Esta poesía se ha
recogido en cancioneros, y algunas de las composiciones son anónimas,
mientras que otras aparecen firmadas.

En la prosa, los fenómenos fueron los siguientes: el surgimiento del
periodismo político, social y económico, como medio de difusión de la
nueva ideología y revolución. Una preferencia por los ensayos,
proclamas, historias y discursos; el nacimiento de la verdadera novela
realista hispanoamericana en México José Joaquín Fernández de Lizardi.
Un ejemplo de este género son los himnos nacionales escritos en este
estilo. Aunque el periodismo fue la actividad literaria más inmediata y
directa, la prosa revolucionaria es riquísima en memorias,
autobiografías, cartas, discursos, artículos, ensayos, panfletos y
traducciones. En el teatro, sin embargo, no hubo grandes novedades. Se
representaban las comedias y tragedias del repertorio clásico español.
Hubo, con todo, intentos de teatro popular, que pueden considerarse como
los precursores de los teatros realistas locales. El monólogo o
unipersonal tuvo bastante auge en esos momentos.
En Colombia, donde la tradición clásica y académica ha sido muy fuerte
hasta nuestros días, destacaron en los años finales del s. xviii grupos
poéticos de este cariz como la Tertulia eutrapélica o la Academia del
Buen Gusto, ambos radicados en Bogotá. Mayor interés tiene, sin embargo,
el grupo de poetas de Popayán, al que pertenecen José María Valdés,
Francisco Antonio Rodríguez y, sobre todo, José María Gruesso
(1779-1835) y Francisco Antonio Ulloa (n. 1783), que representan la
influencia prerromática de Young y Gray, aunque expresada aún en el
marmóreo lenguaje neoclásico.

Literatura de Colombia independiente. Se ha dicho que Colombia es
país de literatos. Y de poetas, más concretamente. Y es verdad que no
puede señalarse lo mejor de la literatura de Hispanoamérica sin hablar
al mismo tiempo de algunos poetas; y, sobre todo, filólogos y novelistas
colombianos.

Los poetas. Fue contemporáneo de José Eusebio Caro (v.), Julio
Arboleda (1818-62), autor de Gonzalo de Oyón, único intento de épica que
se ha hecho en Colombia. Es una leyenda heroica, de asunto romántico.
Quizá la falta de una acción unificante le quite interés a la obra total
que, por otra parte, quedó inconclusa. Pero cada uno de sus cantos
tiene un gran valor por las vivas descripciones, por la sostenida
inspiración, por el maravilloso juego de lo fuerte y de lo blando en el
manejo de los versos heroicos y románticos. Recuerda al Tabaré de
Zorrilla de San Martín.

Los prerrománticos. En el nuevo espíritu prerromántico,
intensamente vivido por la burguesía criolla, confluyeron, junto con los
poemas de Young y el falso Ossian, dos relatos que por su ambiente
americano fueron muy pronto leídos, traducidos e imitados en todo el
continente: Pablo y Virginia de Bernardin de Saint-Pierre (v.) y Atala
de Chateaubriand (v.). Dentro de esta nueva fórmula sentimental destacan
escritores como el colombiano José Fernández Madrid (1789-1830), al que
sus contemporáneos llamaron «el sensible», y el argentino José Antonio
Miralla (1789-1825).

Francisco Álvarez de Velasco y Zorrilla (Bogotá, 1647 – Madrid, 1708)
era hijo de un oidor neogranadino y de la hija de un oidor de Quito.
Desde muy temprano recibió formación religiosa y ejerció la vida
política. Su obra fue recogida en el libro Rhytmica Sacra, Moral y
Laudatiria. Al contrario de Domínguez Camargo, era un gran admirador de
Francisco de Quevedo y era reticente con respecto al gongorismo, con la
excepción de Sor Juana Inés de la Cruz a quien le escribió desconociendo
que había muerto. Velasco y Zorrilla asume el nuevo lenguaje americano
-sus modismos- con orgullo, por lo que se ha ganado el reconocimiento
como ‘primer poeta americano’. También se le atribuye ser precursor del
neoclasicismo. Se destaca su poema Vuelve a su quinta, ah friso, solo y
viudo en donde relata el triste reencuentro del hombre viudo con su
hogar y cómo la ausencia de su amada transforma el ambiente para el que
llega y para los que están.
Los temas preferidos por los neoclásicos hispanoamericanos fueron de
libertad y progreso inspirados por los generales Simón Bolívar, Sucre y
José de San Martín. El máximo representante de la época es José Joaquín
Olmedo (1780-1847), ecuatoriano que compuso una famosa obra que elogio a
Simón Bolívar La victoria de Junín. También está José María Heredia
(1803-1839), cubano y humanista, autor de dos célebres odas: En el
teocalli de Cholula y Niágara.

* Romanticismo en Colombia: Su influencia en la literatura y política.
**

La situación de la Literatura Colombiana en la segunda mitad del siglo
XIX se caracteriza por la imitación de las formas estilísticas
predominantes en las literaturas Europeas, especialmente de la Inglesa y
la Francesa. En 1850, cuando ya el romanticismo era prácticamente cosa
caduca en Europa, en Bogotá, la "Atenas Suramericana", estaba en todo su
furor.
Hacia 1850 el país, con unos partidos políticos en formación se agitaba
entre el ansia de reforma y la lucha por sostener la tradición de unas
estructuras coloniales. El afán reformista de liberales, comerciantes y
artesanos dio lugar al surgimiento de una vasta literatura política de
corte radical y a la adopción de la herencia romántica Europea creada al
calor de la Revolución Francesa de 1848, que llenó de expectativas
políticas especialmente a los artesanos y a jóvenes universitarios; y al
surgimiento de movimientos y teorías políticas de tendencia utópica,
como la producida por las Escuelas de Blanc, Saint Simon y Fourier.
Muchos de los seguidores de éstas tendencias partían del principio de
que el Progreso seguía una línea indefinida hasta culminar en un Estado
Democrático y Cristiano.
No es gratuito pues, que al calor de estas ideas, la influencia del
romanticismo francés se asentara con todo su rigor en los espíritus
colombianos de la época y, como lo argumentan distintos historiadores,
que tanto liberales como conservadores leían con avidez a los más
grandes poetas y novelistas franceses del momento. Loe escritores
españoles, gracias al sentimiento antiespañol que predominaba en el país
después del proceso de independencia, fueron prácticamente relegados,
aunque algunos escritores peninsulares lograron su público, entre éstos,
pueden mencionarse a Zorrilla, Espronceda y el Duque de Rivas.
Entre los Franceses ocupó el primer lugar Lamartine con sus discursos
contra el ateísmo; Victor Hugo que influyó profundamente en la ideología
popular con "Los Miserables" y con "Nuestra Señora de París"; Eugenio
Sué conmovió los espíritus de los liberales con "El Judío Errante", en
el que presenta a los Jesuitas como serios enemigos de la sociedad y,
con "Los Misterios de París" que tuvo tal acogida que en 1848 se publicó
"Los Misterios de Bogotá" obra del escritor Eladio Vergara y Vergara
quien pinta en sus líneas el contexto Bogotano de 1827 a 1830 y los
sucesos políticos de la época, al tiempo que muestra todo lo nocivo de
la sociedad santafereña que acababa de salir de los acontecimientos de
la Independencia.
Los temas de la Novela y la Poesía Colombiana de la segunda mitad del
siglo XIX se trabajaron de acuerdo con los modelos románticos europeos:
Predominaban en ellos la fatalidad, la muerte, los sentimientos
amorosos; así mismo se rindió culto a lo nacional y lo histórico, siendo
éste el punto más importante y rescatable de la influencia romántica
Europea, es decir, se adaptaron los temas a las realidades y a la
búsqueda de referentes que mostraran una identidad nacional, aludiendo y
descubriendo elementos autóctonos perdidos en las leyendas y
tradiciones regionales, en los relatos bélicos, etc., y en los libros de
cronistas. Se recupera pues, el pasado histórico y se despierta el
gusto por el sabor local.
En este sentido, la primera novela de género histórico publicada en el
país fue la de Juan José Nieto titulada "Ingermina o la Hija del
Calamar", en la cual se narran los amores de una princesa indígena con
el español Alonso de Heredia. Su autor había leído a Walter Scott y es
fiel a su técnica literaria.
En definitiva, podemos afirmar que el romanticismo hizo volver los ojos
sobre la realidad propia, era la época en que se perfilaba en el país el
nacimiento de una burguesía que luchaba por reafirmarse como clase
dirigente intentando construir los cimientos socio culturales y
políticos de la nación y de la nacionalidad.

los representantes colombianos en el romanticismo son: Juan Jacobo,
precursor del romanticismo, del hombre atormentado por las dudas, pero
capaz de dirigir geniales miradas al mundo del sentimiento y del
espíritu , Rafael Nuñez se enfrenta con la figura del Ginebrino con
espíritu más crítico y realista (…) en unas notas dedicadas al autor
del Contrato Social evoca la admiración que tuvo por él en su juventud:
(…) de los "Pensamientos" conservamos a través de medio siglo
numerosos recuerdos. El capítulo dedicado a Dios se nos grabó con
carácter indeleble y podíamos trasladarlo en este momento íntegro al
papel (…)"

José María Samper, su primera novela "Martín Florez" pero en ella y en
posteriores producciones opta por el romanticismo social (costumbrismo):
"A la edad de 16 años escribí mi primera novela (…) la segunda
escrita dos meses después, era verídica, como que pintaba a lo vivo
costumbres domésticas y la intitulé "Los misterios de la casa de don
Juan" por cuanto estaban de moda entonces Los Misterios de París y de
todas las capitales posibles." Desde esta lógica, se puede afirmar que
no había una perspectiva o concepción romántica insuperable, que en la
práctica se hace evidente en Samper quien aún después de su ingreso a la
política y en los lugares desta

El criollismo: Esta actividad
literaria llamada también
"regionalismo" se afianza en Hispanoamérica en las
tres primeras décadas del siglo XX.
Los escritores muestran una definida posición nacionalista
en el arte y una conciencia literaria madura. Son
americanistas también,
en cuanto se desentienden del peso de las tradiciones
europeas y centran
su interés en nuestro continente.
A diferencia de los americanistas del período romántico
(Echeverría y otros) y de los indigenistas de la misma época

( Zorrilla de San Martín y otros), ponen su objetivo en el
paisaje antes que en los individuos. Por esto son
notoriamente descriptivos.
Además, los personajes de sus obras son por lo común
víctimas de esa naturaleza americana, brutal, inhóspita
y grandiosa.
Asimismo, son excelentes artistas que dominan la técnica de
la novela, el relato o el cuento, ya maduros por esos años
en Hispanoamérica, después de la maestría literaria
que habían revelado en sus obras los poetas y prosistas del
modernismo. Continúan esta tradición modernista de hacer
verdadero arte escrito, pero con contenidos nacionales,
antes que
los cosmopolitas preferidos por sus predecesores.


Características

Dominan el manejo de la lengua y conocen a fondo los
regionalismos
de vocabulario sintácticos, que usan sin prejuicios en sus

obras. Los diálogos se caracterizan por la fidelidad a las

hablas locales.
Finalmente, conocen a fondo la psicología de los
habitantes
de esas regiones, y los presentan con exageraciones o
idealizaciones
irreales. Los más grandes representantes del movimiento
criollista
en Hispanoamérica fueron Rómulo Gallegos, Francisco

Lazo Martí, (Venezuela), José Eustasio Rivera
(Colombia), Horacio

Quiroga  (Uruguay-Argentina),
Ricardo

Güiraldes y Benito

Lynch ,(Argentina).

Francisco

Lazo Martí, Comentarios a su
obra:

El crítico Mario Torrealba Lossi afirma que «en la
Silva Criolla se juntan, en mágica simbiosis, la
concepción
de lo hispanoamericano -el paisaje, el hombre, el sentido
telúrico-
así como la expresión más genuina del carácter
venezolano». El mismo año en que Manuel Vicente
Romerogarcía
publica su novela Peonía (1890), se está graduando
de médico Francisco Lazo Martí, un joven estudiante
nacido en Calabozo que ha venido a Caracas sólo a recibir
su diploma universitario. Ha vivido siempre en el corazón
de los llanos, y a ellos regresa con su título y su
vocación
de servicio público. En Guárico, Apure y Barinas habrá
de ejercer su profesión, más con el carácter
de un apostolado que con miras lucrativas.

Su sensibilidad por las angustias y necesidades de los
humildes
bien pronto rebasa sus capacidades como médico, y lo atrae

hacia el terreno de la política. En 1892 es redactor, en
San Fernando de Apure, del periódico El Legalista, en
cuyas
columnas hace campaña contra el continuismo del Presidente

Raimundo

Andueza Palacio, a quien derroca el General Joaquín
Crespo,
cabeza de la llamada Revolución Legalista. El triunfo de
los legalistas no representó para Lazo Martí oportunidad
para escalar posiciones o solicitar recompensas. Prefiere
internarse
en dos pueblos barineses, Puerto Nutrias y Soledad, en los
que permanece
cuatro años (1893-1897), en ejercicio de la profesión.


Características de su poesía

1.-La

noche aparece en todos sus poemas como algo cruel,
siniestro, pavoroso
.

2.-La

naturaleza muere y resucita eternamente.
3.- Vivir

es ignorar y es angustiarse ante el misterio.


Modernismo

José Asunción Silva es un escritor modernista pleno
como con frecuencia se le designa. Este es un debate que se
ha desarrollado
en las últimas décadas y en el que han intervenido
prestigiosos
profesores y críticos, estudiosos de la literatura
latinoamericana.
Resulta hoy evidente que la personalidad de Rubén Darío
y su genio poético, llevaron a una distorsión de la
percepción correcta del fenómeno literario modernista,
distorsión propiciada en no poca medida por el mismo Darío.
  Ello hizo que se hablara durante años de unos precursores
o premodernistas, que serían los cubanos José Martí
y Julián de Casal, el mexicano Manuel Gutiérrez Nájera
y el colombiano
José Asunción Silva.
Estos habrían preparado el terreno para los modernistas de
verdad, la pléyade compuesta por Darío,
Lugones,
Jaimes Freyre, Herrera y Reissing, Chocano, Egure, Valencia,
Nervo,
Urbina, Tablada, González Martínez.
Gracias a los estudios de varios analistas, entre ellos debe
mencionarse
a Max Henriquez Ureña, Iván Schulman y Manuel Pedro
González, parece claro que hubo dos generaciones modernistas

y, también, dos estilos muy distintos que coexistieron
dentro
del modernismo. En síntesis, la primera generación es
la que encabeza Martí, que es el mayor del grupo, y cierra
Rubén Darío, quien es apenas dos años menor que
Silva.
Está claro que ese modernismo no se gestó gracias al
simple capricho estético de un grupo de escritores, sino
como
una actitud ante la creación literaria, que se caracteriza
por una conciencia artística muy profunda y por una voluntad

firme de innovar en los territorios formales del lenguaje.

Y todo ello como expresión y consecuencia de las grandes
transformaciones
filosóficas, sociales e ideológicas de la época,
que Iván Schulman enuncia someramente así: «la
industrialización, el positivismo filosófico, la
politización
naciente de la vida, el anarquismo ideológico y práctico,
el marxismo incipiente, el militarismo, la lucha de clases,
la ciencia
experimental, el auge del capitalismo y la burguesía,
neoidealismo
y utopías…»

La obra de José Asunción Silva es breve. Comprende
alrededor de 150 poemas, una novela titulada De
sobremesa

y una serie, también breve, de prosas y notas críticas.
Los poemas están distribuidos en cuatro conjuntos. El
principal
de ellos, por su calidad y coherencia, es El libro de versos, el único que Silva organizó
y dejó
listo para publicar. Bajo esas características y con ese
título se dio a conocer por primera vez en 1923. En 1945
se hizo una edición facsímilar, excelente reproducción
de los originales. Este volumen comprende su producción de

1891 a 1896.

Su obra primera, escrita entre los 14 y 18 años de
edad, estuvo inédita hasta 1977, fecha en que se halló
en la Biblioteca Nacional de Colombia un libro manuscrito,
conocido
parcialmente, el cual se publicó bajo el título de
Intimidades, con un estudio del profesor Héctor
Orjuela, experto en el trabajo silviano.

Los últimos dos conjuntos de su poesía se han reproducido

como capítulos de la obra completa. Uno corresponde a un
grupo de poemas sueltos que se suele publicar con el
título
de Poesías varias y el otro a una serie de versos
satíricos,
conocida como Gotas amargas, la cual fue
reconstruida
por sus amigos, pues el poeta nunca quiso publicarla. La
anterior
es la organización dada a la obra poética de Silva
por los críticos que la han estudiado a lo largo de este
siglo, y así han podido establecer fechas, autenticidades
y características. Sin embargo, el primer libro de Silva
se publicó en Barcelona en 1908, por la editorial Maucci,
con un visionario prólogo de Miguel de Unamuno.

Se destacan también:

Pedro Emilio Coll
Manuel

Diaz Rodriguez

http://www.rena.edu.ve/cuartaEtapa/literatura/ModerCriollismo.html

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